No todo lo que te pasa puede interesarle a tus seguidores. Es así, no hay de otra. A la hora de subir alguna foto o video a tus redes sociales debes estar consciente de esto, ya que podría salvarte de un post sin ningún tipo de alcance.

¿Por qué lo digo?

El sociólogo Vicente Verdú, en su libro Yo y Tú: Objetos de lujo, habla del personismo como nueva revolución social. Se refiere a la forma de comunicarse personalmente a través de una red, una red que -según él- enlaza, más no ata.
En otro artículo, publicado por Tíscar Lara, directora de Comunicación de la Escuela de Organización Industrial (EOI), en Málaga, asegura que lo “personal” es muy diferente a lo “privado”. Partiendo de esos puntos, muchos artistas deberían preguntarse: ¿Cuánto de mi vida personal puedo mostrar en mis redes sociales?

Efecto positivo

Te pongo un ejemplo: Un artista de talla internacional, aclamado por millones de seguidores, postea una foto familiar durante la noche de Navidad. Aparece él, con su esposa y sus dos hijos, posando y sonriendo. Eso lo repite en Facebook e Instagram y coloca una leyenda que dice: “Que la bondad del Niño Jesús llene los corazones de cada uno de ustedes. Feliz Navidad”. La receptividad es inmediata: cientos de comentarios y miles de likes invaden aquella fotografía en ambas plataformas a las que llegan mensajes de bendiciones y halagos.

Él está mostrando un lado humano, un lado que no quiere esconder. Además la estrategia le permite crear más empatía con su público y tener esa conexión emocional que puede ser útil al momento de lanzar algún tema musical o promocionar un videoclip.

Efecto negativo

Pero, ¿qué pasa si en lugar de realizar esa publicación, sube un video contando que acaba de tener una discusión con su pareja porque le fue infiel? Lo privado, aunque el artista tenga una condición pública, debería quedar en el ámbito más íntimo, a menos que con eso se quiera sacar provecho publicitario de alguna manera.

Sería entonces su decisión. A unos les funciona mostrar lo personal, a otros lo privado. ¿Tú qué estás mostrando?